Se acercan las fiestas de San Isidro, el patrón de Madrid, y la pradera de San Isidro se llena de chulapas, chulapos, verbenas, música y festejos. San Isidro sabe a bocata de calmares, entresijos, limonada, y a rosquillas. Y es que las rosquillas son los dulces típicos de estas fiestas, pero ¿sabemos de dónde viene esta tradición?

Origen de las rosquillas de San Isidro.

Cuenta la leyenda que la Tía Javiera, un personaje que a ciencia cierta no se tiene constancia de su existencia pero si a través de la historia contada. Era una mujer que llegaba a la romería de San Isidro  allá por el s. XIX con un cargamento de rosquillas. Dicen que venía de Fuenlabrada o Villarejo de Salvanes, ambas poblaciones famosas por su tradición rosquillera. Parece ser que las suyas eran las favoritas de los madrileños, su receta especial  no llevaban azúcar en la masa, sino aguardiente, y estaban empapadas en un jarabe que dejaba secar para atarlas más tarde con una guita (cuerda delgada de cáñamo).

La Tia Javiera no tuvo hijos, pero le salieron muchos imitadores que aseguraban ser familiares de la misma y que tenían la autentica receta. De hecho existen unos versos dedicados a estos imitadores de Ramón Gómez de la Serna: “Pronto no habrá, ¡chachipé! / en Madrid duque ni hortera / que con la Tía Javiera / emparentado no esté”.

Lo que si queda claro es que las roquillas forman parte de la tradición de la Romería de San Isidro. En 1890 el pintor Ángel Lizcano retrató la romería de San Isidro siendo las protagonistas  las rosquillas, como puede apreciarse en la imagen.

Tipo de rosquillas

Existen cuatro tipos de rosquillas tradicionales: Tontas, Listas, Santa Clara y Francesas. Aunque con los tiempos se han actualizado y las hay de sabores, las he probado de fresa, chocolate, café….

Tontas.

Son las rosquillas más sencillas sin glaseado ninguno, parece que la receta se remonta a la edad media.

Listas.

La masa y receta es la misma que las tontas, pero estas si llevan un glaseado con azúcar, en ocasiones canela y  limón, de ahí su color amarillo.

Santa Clara.

Estas rosquillas son algo más modernas y tienes su origen en las rosquillas que elaboraban las monjas Clarisas para recaudar fondos para sus obras, las empezaron a elaborar en el monasterio de la Visitación. Estas rosquillas se caracterizan por estar cubiertas de merengue seco.

Francesas.

Estas rosquillas tienen atribuido su origen a la reina Bárbara de Braganza que aburrida de las rosquillas simples le pidió al cocinero real animara algo la receta, este le añadió almendra picada y azúcar por encima.

Con tanto hablar de rosquillas se me ha abierto el apetito,  si te ha pasado como a mi y no quieres esperar a acercarte a la Pradera, las encontraras en multitud de panaderías, obradores y pastelerías. Os deseo un feliz y dulce San Isidro.

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